jueves, 30 de septiembre de 2010

Coge el dinero y corre o la reforma de la fiscalidad de las SICAVs

Mucho se está hablando sobre la reforma fiscal y sobre el aumento de la tributación de las SICAVs (Sociedades de Inversión de Capital Variable). Sin embargo, creo que hay que clarificar algunos puntos en este sentido para evaluar la pertinencia y profundidad de la reforma.

En primer lugar, cabe preguntarse qué es exactamente una SICAV. Las SICAVs son instituciones de inversión colectiva que ofrecen a sus accionistas una fórmula de inversión alternativa a la inversión directa a través de la posibilidad de acudir a una institución especializada para que gestione sus inversiones en lugar de hacerlo a título personal.


Las SICAVs se encuentran encuadradas dentro de una figura más amplia que es la Institución de Inversión Colectiva (IIC), regulada por la ley 35/23 de Instituciones de Inversión Colectiva. El objetivo explícito de las IIC es la "captación de fondos, bienes o derechos del público para gestionarlos e invertirlos en bienes, derechos, valores u otros instrumentos, financieros o no, siempre que el rendimiento del inversor se establezca en función de los resultados colectivos". La clasificación de las IIC se realiza en función de los activos a los que se destinen las inversiones. Así, se puede distinguir entre IIC de carácter financiero, los Fondos de Inversión, pero sin personalidad jurídica; IIC de carácter financiero con forma societaria, las SICAVs; IIC de carácter no financiero con inversiones inmobiliarias y otras IIC de carácter no financiero.


En lo que respecta a las características propias de la SICAV, la misma debe tener un número mínimo de 100 accionistas, un capital social de al menos 2.4 millones de euros, la sociedad debe estar autorizada, registrada y supervisada por la CNMV y puede realizar operaciones con acciones propias sin cumplir con los requisitos impuestos por la Ley de Sociedades Anónimas.

En lo que respecta al régimen fiscal de las SICAVs, es de carácter diferenciado del resto de sociedades. Lo más sobresaliente es que estas sociedades pueden tributar al 1% por los beneficios obtenidos. Sin embargo, lo interesante es que se permite diferir la tributación al momento en el que el inversor obtiene la liquidez. Estas dos características significan que el inversor no tributa a medida que la entidad va obteniendo rendimiento de sus inversiones (recuérdese el 1% aplicable al beneficio) sino cuando procede a reembolsar su participación. En este caso, según el principio de máxima neutralidad del ahorro, se le aplicaría la tributación equivalente a la que se aplica a las rentas del ahorro (entre el 19% y el 21%). De esta manera, los accionistas de las SICAVs, al igual que los participantes en otras instituciones de inversión colectiva, tributan a través del IRPF cuando obtienen reembolsos o dividendos por su participación en dichas sociedades o cuando transmiten sus acciones en las mismas.

No obstante, existe una manera de eludir esa tributación en el caso de las SICAVs. Cuando estas entidades han acumulado reservas procedentes de los beneficios, que han tributado al 1%, se pueden producir retornos a los accionistas a través de la devolución de sus aportaciones como primas de emisión o de reducciones de capital. Este tipo de retornos no generan tributación ya que no son más que ajustes en el valor de adquisición de las acciones. De esta manera, se ha detectado una fórmula de diferimiento de la tributación que rompe la neutralidad de la norma fiscal respecto a las diferentes formas de inversión ya que, por ejemplo, esta posibilidad no existe en los fondos de inversión.

Es en este punto, dónde se han producido ciertos abusos a pesar de ser una práctica legal. Según Cinco Días, importantes SICAVs han realizado este tipo de operaciones. Por ejemplo, Amancio Ortega retiró en 2007 unos 320 millones de euros de Keblar, su mayor SICAV. En lo que respecta al ejercicio de 2010, 33 SICAV han comunicado a la CNMV reducciones de capital con devolución de aportaciones por valor de 137 millones de euros. Realizando un pequeño ensayo mental, si estos reembolsos hubiesen tributado como plusvalías, Hacienda hubiese ingresado unos escasos 29 millones de euros, suponiendo un tipo impositivo del 21%. El impacto fiscal, por lo tanto, es bastante discreto.

Así, a partir del 24 de septiembre, este tipo de operaciones tributarán como rentas del ahorro corrigiendo un posible fraude de ley. La celeridad de la puesta en marcha de la medida buscaba evitar las posibles operaciones de devolución de capital sin tributación a que hemos hecho referencia. Por otra parte, la posibilidad de que la misma cause una fuga de SICAVs a otros países es bastante reducida ya que lo relevante no es el domicilio fiscal de la sociedad sino el del inversor.

Por todo lo dicho, se trata de una medida acertada que huye de la manida dicotomía de gravar más a los ricos o a los pobres. Se trata de restituir el principio de neutralidad máxima de la tributación del ahorro que se había vulnerado con las prácticas a las que nos hemos referido. También es una medida de escaso impacto fiscal. Hay que tener en cuenta que cerca del 90% de las 3.201 SICAVs registradas en la CNMV cuentan con un capital inferior a los tres millones de euros. Por lo tanto, no tienen casi margen de maniobra para reducir capital. Hay que tener en cuenta que las SICAVs no pueden tener un capital inferior a los 2.4 millones de euros fijados por ley.

lunes, 13 de septiembre de 2010

El hombre que saltó la Banca de Inglaterra

Os dejo esta interesante reflexión de George Soros sobre la continuidad del Euro. Habla muy claro y pone a cada uno en su sitio. Sin embargo, lo que me interesa es indagar sobre el propio personaje.
¿Quién es Soros? No voy a aburriros con su bigrafía (para eso podéis visitar Wikipedia), lo que me interesa es saber qué hizo tan famoso a este especulador y filántropo (difícil de creer que se puedan ser las dos cosas a la vez, ¿verdad?)
Soros alcanzó fama mundial por saltar la banca de Inglaterra. En realidad lo que hizo fue forzar a la libra esterlina a salir del European Exchange Rate Mechanism (ERM) el 16 de septiembre de 1992. Soros, a través de su fondo, adquirió posiciones en corto contra la libra esterlina por valor de 10.000 millones de dólares estadounidenses. Con la devaluación forzada de la libra consiguió ganar ese día 1.100 millones de dólares, no está nada mal para un sólo día de trabajo.
El problema de política económica que Soros advirtió era el siguiente. Gran Bretaña entró en el ERM con el objetivo expreso de mantener el valor de su moneda por encima de los 2.7 marcos. Sin embargo, mantener ese tipo de cambio fijo era tarea difícil ya que la inflación en Gran Bretaña era muy superior a la que existía en Alemania por aquel entonces. A esto, había que añadir que la reunificación de Alemania significaba más presión sobre el marco alemán, que era visto como la divisa principal del ERM. Esta problemática fue advertida por los especuladores que atacaron fieramente la divisa. Para mantener la libra a flote, en su lucha en contra de los especuladores, el Banco de Inglaterra perdió cerca de 3.140 millones de libras esterlinas. Finalmente, los esfuerzos fueron infructuosos y la libra tuvo que abandonar el ERM.
No obstante, la devaluación forzosa de la libra esterlina resultó ser beneficiosa para el país ya que resolvió el problema de los excesivos tipos de interés y de inflación en la economía, dejando un ambiente propicio para la creación de riqueza.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Más sobre la objetividad en las ciencias...

Ahora le toca el turno a la Economía. Me voy a tomar la libertad dereproducir una publicación genial de Dany Rodrik íntegramente. Apareció en su blog el día 7 de septiembre. Juzgad por vosotros mismos...

"Gideon Rachman of the FT wants to dethrone economists. I am all for it, but what grates in his article is the view that economics as a science is defined by its ability to forecast the future. No, it is not, and whoever said that is not very knowledgeable about economics as a discipline.

Well, except that Rachman takes his definition from … Joe Stiglitz!

I am sure Stiglitz would recant, or at least argue that his comment was taken out of context, upon close examination. At best, economics can help us make contingent predictions -- a long way off from forecasting.

There is plenty wrong with the way that economists have behaved in the run-up to the financial crisis without ascribing such grandiose claims to economics.

My take is that you should blame economists, not economics:

The problem is that economists (and those who listen to them) became over-confident in their preferred models of the moment: markets are efficient, financial innovation transfers risk to those best able to bear it, self-regulation works best, and government intervention is ineffective and harmful.

They forgot that there were many other models that led in radically different directions. Hubris creates blind spots. If anything needs fixing, it is the sociology of the profession. The textbooks -- at least those used in advanced courses -- are fine.

Non-economists tend to think of economics as a discipline that idolizes markets and a narrow concept of (allocative) efficiency. If the only economics course you take is the typical introductory survey, or if you are a journalist asking an economist for a quick opinion on a policy issue, that is indeed what you will encounter. But take a few more economics courses, or spend some time in advanced seminar rooms, and you will get a different picture.

Labor economists focus not only on how trade unions can distort markets, but also how, under certain conditions, they can enhance productivity. Trade economists study the implications of globalization on inequality within and across countries. Finance theorists have written reams on the consequences of the failure of the “efficient markets” hypothesis. Open-economy macroeconomists examine the instabilities of international finance. Advanced training in economics requires learning about market failures in detail, and about the myriad ways in which governments can help markets work better.

Macroeconomics may be the only applied field within economics in which more training puts greater distance between the specialist and the real world, owing to its reliance on highly unrealistic models that sacrifice relevance to technical rigor. Sadly, in view of today’s needs, macroeconomists have made little progress on policy since John Maynard Keynes explained how economies could get stuck in unemployment due to deficient aggregate demand. Some, like Brad DeLong and Paul Krugman, would say that the field has actually regressed.

Economics is really a toolkit with multiple models – each a different, stylized representation of some aspect of reality. One’s skill as an economist depends on the ability to pick and choose the right model for the situation.

Economics’ richness has not been reflected in public debate because economists have taken far too much license. Instead of presenting menus of options and listing the relevant trade-offs – which is what economics is about – economists have too often conveyed their own social and political preferences. Instead of being analysts, they have been ideologues, favoring one set of social arrangements over others.

Furthermore, economists have been reluctant to share their intellectual doubts with the public, lest they “empower the barbarians.” No economist can be entirely sure that his preferred model is correct. But when he and others advocate it to the exclusion of alternatives, they end up communicating a vastly exaggerated degree of confidence about what course of action is required."

Objetividad e historia

Muchas veces se ha planteado la cuestión de si la historia es una ciencia objetiva. Algunas personas dudarán, incluso, que la historia sea una ciencia. No me quiero entretener en esa discusión, aunque considero que la historia es una ciencia de carácter débil, en contraposición al carácter fuerte de otras disciplinas como la física o la química.
Convengamos en que la historia es una ciencia. En este caso, ¿se trata de una ciencia objetiva? En este punto hay que realizar un matiz semántico, la historia al ser un objeto siempre es objetiva, pero lo que realmente nos interesa es saber si la producción científica se puede considerar objetiva.
Pues bien, creo que conseguir la objetividad en la historia es imposible, a lo más que se puede aspirar es a ser un historiador honesto. Esto es, consciente del entorno en el que vive y de sus limitaciones como historiador, tanto epistemológicas como personales.
La historia, como todas las ciencias, se basa en la adopción de paradigmas, de formas de entender el mundo. Los paradigmas imponen una visión determinada a los científicos que orienta sus preguntas e investigaciones. En este sentido, se priman una serie de discusiones sobre otras y se utilizan métodos determinados. Los historiadores son condicionados a plantearse determinadas preguntas y a determinadas formas de responderlas.
Por ejemplo, la historiografía marxista consideraba que la historia se mueve por impulsos materiales cuyo motor es la lucha de clases y el control de los medios de producción. Por lo tanto, se centró en ver el mundo desde ese prisma materialista. Un prisma materialista que, por ejemplo, Weber consideraba erróneo. En efecto, consideraba que el capitalismo surgió de un tipo de ética, la protestante, que conformó unas maneras de actuar capitalistas. En este caso, el acento se ponía en las ideas y no en las manifestaciones materiales.
Por otra parte, el historiador es un interpretador de fuentes históricas. Le llegan visiones del pasado a las que debe dar coherencia e imbricar en un discurso. Este es el mayor riesgo para el historiador, que su idea del mundo prime sobre la interpretación de las fuentes. No obstante, esta visión siempre va a estar presente en la interpretación de las mismas por lo que la objetividad es imposible de obtener.
Por eso yo confío más en la labor de un historiador honesto que en la de uno que predique la objetividad de sus investigaciones.

Proverbio taoísta

"No podemos ver nuestro reflejo en el agua corriente, sólo en las aguas tranquilas lo podemos observar"